“Mi vida en ti”
“Mi vida en ti” Clavar mi vida en ti; hundir las raíces de mi existencia en la roca y el fuego de tu amor eterno; hundirme en el sueño de tu realidad infinita y dejarte ser en mí.
“Mi vida en ti” Clavar mi vida en ti; hundir las raíces de mi existencia en la roca y el fuego de tu amor eterno; hundirme en el sueño de tu realidad infinita y dejarte ser en mí.
“Como tú” Mi pan, mi mano, mi corazón. Todo preparado para hacerse don, porque me hiciste así, como tú.
“Eres la sonrisa” Eres tú, Señor, el pozo y la fuente de donde brota el agua fresca de tu alegría que busco sacar. Eres la sonrisa del corazón sencillo que se abra natural al encontrarse contigo. Eres manantial y mar, brasa y fuego, susurro y grito, caricia y abrazo, gozo profundo de vida.
“Fiado en ti” Vivo fiado en ti, aunque a veces no se manifieste. Aferrado a tu ser que me sostiene. Limitado en mi hacer, ilimitado en mi esperanza. Admirado de saberte siempre volcado en mí.
“Fuerza de vida” Todo en ti es fuerza de vida que te empeñas en volcar en mí. Fuerza de vida que arranca el motor de mi existencia hasta descansar en ti. Manantial inagotable, de un anhelo de esperanza que nadie puede agostar porque arranca y desemboca en ti.
“Armonía” Pongo mis ojos en ti, y en medio de tantas incertidumbres mi corazón se serena. En ti encuentro sentido a mi torpe caminar, y se refuerzan mis pasos en medio de las sombras. En ti la vida se hace armonía que hay que aprender a leer para palpar su sentido.
“En ti, vida” En ti no hay final sólo plenitud. Plenitud de amor y frustración del orgullo que vivirá el final de su vacío, tras su reguero de dolor. Y en ti, vida, vida que se trabaja, ilusión que despierta, anhelo que espera porque sabe de ti. y se apoya en ti.
“Tu nombre” Tu nombre, Señor, me suena a vida cargada de esperanza; a plenitud de vida fruto de tu amor volcado y derramado sin guardarte nada. Tu nombre, Señor, me suena a paz que acaricia y serena el corazón. Tu nombre, Señor, santificado sea.
“Es tu luz” Son mis sombras las que iluminas con tu luz y descubre la verdad de mis mentiras. Es tu luz la que despierta mi esperanza adormecida y pone mi corazón alerta. Es tu luz que a veces me molesta pero me encamina sin miedo hacia la meta.
“Todo, Señor” Todo, Señor, como no darte todo cuando tú lo has hecho. Me has dado la vida, la tuya y la mía, y tu don se ha hecho don en mí. Vida regalada para que regale vida. Mano tendida que acaricie con ternura tanto desaliento, empezando por el mío. Todo en ti y desde